|
Centro Colombo Americano 60 años de recuerdos y buenas tareas
"Esta es una ciudad amurallada entre montañas; uno mira en torno alzando la cabeza y ve sólo la línea azul de los montes, lejos sus picos: en el borde de una copa quebrada... ... y en el fondo de la copa está la ciudad encerrada, dura".
José Manuel Arango
Legado de
una amistad Historia de los 60 años del Centro Colombo Americano
de Medellín, 1947-2007 Por: Rodrigo de J. García
Estrada
Las relaciones entre los Estados
Unidos y nuestro país se remontan a tiempos de la Independencia, cubriendo un
período cercano a los doscientos años, en los que ambos pueblos han compartido
una historia común. Los colombianos hemos vendido a los norteamericanos oro,
petróleo, tagua, café y flores y ellos han traído capitales, tecnología, ciencia
y cultura. En este contexto y en el de las relaciones políticas y diplomáticas
entre ambos estados, se entiende la creación de programas de intercambio
cultural en pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, como
los denominados Comités para Asuntos Interamericanos (CIAA), que son el
antecedente inmediato de los centros binacionales fundados en varias ciudades
colombianas, el primero de los cuales fue el de Bogotá (1943), seguido por el de
Medellín (1947).
Ciertamente, desde aquella época,
el Colombo de Medellín empezó a tener una dinámica propia y a ser un punto de
referencia en el escenario cultural de la ciudad. Por su mediación y con fondos
de ambas naciones, trajo escritores, artistas plásticos, científicos y orquestas
de jazz y de música clásica, contribuyendo a la difusión de expresiones
culturales desconocidas o poco conocidas para los medellinenses. La institución
trabajó de la mano con la
Universidad de Antioquia, la Universidad Pontificia
Bolivariana, la
Universidad Nacional, la Biblioteca Pública Piloto
y el Museo de Arte Moderno de Medellín; gestionó y consiguió recursos con
fundaciones del exterior y con las empresas colombianas, para realizar estos
eventos o para llevar a cabo programas de apoyo a la capacitación de los
docentes de inglés en secundaria y universidades.
Hasta 1982, el Colombo tuvo como
directores a ciudadanos estadounidenses nombrados por el Departamento de Estado,
quienes han decidido su rumbo, en compañía de una junta en la que los
antioqueños han tenido participación paritaria. Detrás de este proyecto cultural
hay un grupo de personas que tienen un sincero sentido de pertenencia,
interesados en fomentar la amistad y el intercambio cultural entre ambas
naciones. De hecho se trata de ciudadanos “binacionales” y bilingües, que a
través de los programas existentes y de los que surgen gracias a su creatividad
y compromiso, se aproximan cada vez más a un propuesta multicultural, civilista
y de inclusión social. Por ello, las bombas que en la década de los ochenta
intentaron cercenar este proyecto, fracasaron ante la fuerza de la base social
en que se fundamenta esta institución.
Este cambio y propuesta ética se
personifican en Paul Bardwell, uno de sus directores más queridos, quien le
imprimió un sello propio y un estilo de trabajo, no sólo a la institución, sino
a quienes trabajan en ella. Con él, se fortalecieron y se replantearon programas
que hoy son vanguardia cultural en Medellín y en el país. Es el caso de
la Galería de
Arte que lleva su nombre, que se distingue por su enfoque social, contemporáneo
y comprometido con la transformación de la cotidianidad de las personas de todas
las clases y el intercambio de saberes de los artistas nativos con los invitados
extranjeros. Algo similar puede decirse del programa de cine, gestado de la mano
de cinéfilos como Luís Alberto Álvarez, Alberto Aguirre, Orlando Mora, entre
otros. Sus modernas salas, su acreditada revista Kinetoscopio y sus vínculos
internacionales, les permite a los amantes del séptimo arte en Medellín, viajar
durante el año por las diferentes cinematografías del
mundo.
Estos programas se convierten en
el ambiente más propicio para el estudio del inglés. En este sentido, el Colombo
se ha ganado en sus sesenta años de existencia, el reconocimiento social como el
programa más serio, riguroso y eficaz para aprender este idioma en la capital
antioqueña. Enseñanza que se complementa con la disponibilidad de la más
completa colección de libros en inglés de su biblioteca, que empieza a
perfilarse hacia la multiculturalidad, incluyendo libros en alemán y francés. El
estudiante dispone además de espacios como la librería, el café, los cines y la
galería. En conclusión, puede salir al mundo, con sólo atravesar la puerta de
ingreso a este centro
cultural.
|
|